
La alumna del CEIP Zurbarán se proclamó campeona de España escolar en categoría inclusiva en el CECEO 2026 y dejó una de las imágenes más emotivas del campeonato
Hay medallas que pesan más que otras. No por el metal, sino por todo lo que cuentan. La de María Santos Domingo en el Campeonato de España de Centros Escolares de Orientación (CECEO) es una de esas que dejan huella. La joven deportista de Coria, alumna del Aula Abierta del CEIP Zurbarán, se proclamó campeona de España en categoría inclusiva (ODI) en una edición del CECEO 2026 que, además, se disputaba en su propia ciudad.
No era un día cualquiera. Competir en casa ya tiene algo especial. Hacerlo rodeada de su gente, en un campeonato nacional y subiéndose a lo más alto del podio, convierte la historia en algo todavía más bonito. María brilló en la modalidad de distancia intermedia, disputada en la Dehesa de Mínguez, donde firmó una actuación sobresaliente y muy celebrada por quienes siguieron la prueba.

Su triunfo fue una alegría personal, por supuesto, pero también una noticia de las que abrazan a mucha gente a la vez. A su familia, a su colegio, a quienes la acompañan cada día y a una ciudad que se volcó con la orientación escolar. Porque detrás de una campeona siempre hay mucho más: apoyo, paciencia, aprendizaje, confianza y muchas pequeñas victorias que casi nunca salen en la foto.
Una victoria que vale mucho más que un oro
El éxito de María también pone el foco en el valor del deporte inclusivo. En que niños y niñas con discapacidad puedan participar en competiciones oficiales junto al resto, compartir espacios, retos, nervios y alegrías. Y en que eso deje de verse como algo excepcional para convertirse en algo natural.

La propia Federación Española de Orientación, a través de su Comité de Deporte Inclusivo, trabaja desde hace años en esa línea: adaptar recorridos, facilitar apoyos y hacer que este deporte sea realmente accesible para todos. La historia de María encaja de lleno en ese espíritu.
Por eso su oro en Coria no es solo una medalla. Es también un símbolo. Una forma de recordar que el deporte, cuando se abre de verdad a todos, tiene una fuerza enorme. Y que a veces una niña con un mapa, compitiendo en casa y sonriendo al cruzar la meta, puede resumir mucho mejor que cualquier discurso lo que significa avanzar.
Una historia compartida por Eva María Delgado Valiente


