
Jugadores de escuelas y equipos de formación de Cáceres y localidades de su entorno arroparon al conjunto cacereño en el triunfo ante el Athletic B, decidido con un gol de Pau Palacín en el segundo 31
El Cacereño no estuvo solo en su victoria del viernes ante el Athletic B (1-0). Más de 300 jugadores de cantera dieron color, ruido y aliento a una noche especial en la que el equipo de Cáceres se llevó el partido gracias a un gol tempranero de Pau Palacín, en el segundo 31, y a una resistencia firme hasta el final que le permite seguir luchando por la permanencia en Primera Federación.
Las voces de decenas de niños y niñas acompañaron al conjunto cacereño durante todo el encuentro, en una imagen que volvió a dejar claro el peso del fútbol base en el entorno del club. La iniciativa reunió a canteranos llegados desde distintos puntos de la provincia, con presencia de equipos y escuelas de Trujillo, Garrovillas, Malpartida de Cáceres, Arroyo de la Luz o Valencia de Alcántara, además de muchos jugadores de cantera de la propia ciudad de Cáceres.

La propuesta ya había sido lanzada por el club en la previa del partido, con invitación a escuelas y equipos de formación de hasta 12 años para acercar a los más pequeños al fútbol de competición y reforzar el vínculo entre el primer equipo y la base.
Un estadio lleno de cantera
La respuesta convirtió el partido en algo más que un duelo liguero. También fue una jornada de convivencia en torno al fútbol, ya que el club había realizado invitaciones a de entidades como Cacereño Femenino, Diocesano, Nuevo Cáceres, Vedruna, Castra Caecilia, Montezuma, Pebetero, San José, Sierra de Fuentes, Asociación Deportiva, Colegio Extremadura, Trujillo, Valencia de Alcántara, Malpartida de Cáceres, Alcuéscar, Torreorgaz, Arroyo de la Luz, Casar de Cáceres y San Vicente de Alcántara.

Sobre el césped, el Cacereño hizo el resto. Marcó casi desde la salida y después supo sostener la ventaja con oficio y sacrificio. En la grada, mientras tanto, la cantera empujó sin descanso. Una victoria de tres puntos, sí, pero también una de esas noches en las que el club refuerza su conexión con los que vienen por detrás.


