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Cómo afecta el descanso y la recuperación a los deportistas y cómo puedes mejorarlo

Por Javier García Raposo15 de abril de 2026, 18:00
Cómo afecta el descanso y la recuperación a los deportistas y cómo puedes mejorarlo

Si entrenas duro pero no descansas bien, estás dejando resultados sobre la mesa.

El descanso y la recuperación son dos de los factores más infravalorados en el rendimiento deportivo. Muchas personas se centran en entrenar más o comer mejor, pero olvidan que es durante el descanso cuando el cuerpo realmente mejora.

Cuando entrenas, generas fatiga, estrés y pequeñas roturas musculares. Es durante el sueño y la recuperación cuando el cuerpo repara esos tejidos, se adapta y se vuelve más fuerte.

Si este proceso no se da correctamente, el resultado es claro: peor rendimiento, más riesgo de lesión y estancamiento.

¿Qué pasa si no descansas bien?

Dormir poco o mal tiene efectos directos en el rendimiento:

Disminuye la fuerza y la resistencia
Empeora la coordinación y la concentración
Aumenta el riesgo de lesiones
Eleva la fatiga acumulada
Afecta negativamente a las hormonas relacionadas con el rendimiento

Es decir, puedes estar entrenando perfectamente… pero sin descanso, no progresas.
Por eso, optimizar el descanso es una de las formas más rápidas y eficaces de mejorar en el deporte.

5 tips clave para mejorar tu descanso

Aquí tienes las estrategias más importantes y aplicables:

1. Mantén un horario fijo
Tu cuerpo funciona con ritmos biológicos. Irte a dormir y despertarte a horas diferentes cada día desajusta ese sistema.

Intenta mantener horarios estables incluso los fines de semana. Esto mejora la calidad del sueño y hace que te duermas más rápido.

2. Duerme entre 7 y 9 horas
No es solo cuestión de cantidad, pero sí es la base.

Dormir menos de 7 horas de forma habitual se asocia con peor recuperación, menor rendimiento y mayor fatiga.

Si entrenas duro, este punto es aún más importante.

3. Evita pantallas antes de dormir
El móvil, la tablet o la televisión emiten luz azul, que bloquea la producción de melatonina (la hormona del sueño).

Resultado: te cuesta más dormirte y el descanso es peor.

Apaga pantallas entre 30 y 60 minutos antes de acostarte.

4. Controla la cafeína
El café, el té o las bebidas energéticas pueden afectar al sueño incluso horas después de consumirlas.

Aunque creas que “no te afecta”, sí puede estar reduciendo la calidad del descanso.

Evita consumir cafeína al menos 6–8 horas antes de dormir.

5. Cuida el ambiente
Tu entorno tiene un impacto directo en cómo duermes.

Para optimizarlo:

Mantén la habitación oscura
Reduce el ruido al máximo
Ajusta la temperatura entre 18 y 22 ºC

Pequeños cambios aquí pueden mejorar mucho la calidad del sueño.

Los 3 suplementos con más evidencia para el descanso

Los suplementos no sustituyen a los hábitos, pero pueden ser una ayuda puntual.

1. Magnesio
Favorece la relajación muscular y del sistema nervioso
Puede mejorar la calidad del sueño en personas con déficit o estrés elevado

Dosis habitual:

200–400 mg antes de dormir.

2. Melatonina
Regula el ritmo circadiano
Útil para conciliar el sueño o en cambios de horario

Dosis habitual:

0,5–1 mg.

3. Ashwagandha
Puede ayudar a reducir el estrés y el cortisol
Asociada a mejoras en la calidad del sueño y recuperación

Dosis habitual:

300–600 mg al día

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